¿Y ahora qué?
En mis augurios matinales y desatentos
me hago esta pregunta una y mil veces,
me saco el sudor que dejan mis sueños
y limpio las lágrimas que deja la noche,
porque la noche es nostalgia y mi razón nostalgia
así como mi corazón que se pierde en mis ojos intranquilos.
El viento desliza por el borde de mi puerta
dejando su aliento de soledad,
y yo solo, hoy en esas sábanas traicioneras
repletas de veneno y de somníferos,
solo como el sol deja a la luna
en períodos de luna nueva
y como las hojas caducas dejan a las ramas
en los inmensos otoños.
Dentro de mi inconciencia y mi frío
me pregunto una y mil veces
¿y ahora qué?
Ahora solo queda soñar primaveras
y despreciar las predicciones,
abrazar al amor para evitar los fríos muertos
que deslizan por los bordes de la ventana,
limpiar las sábanas con saliva, sudor y fluidos
y enfrentar a la soledad
para que no nos clave con sus puñales
de tristeza.
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