Puedo darte un poema de amor
antes de la medianoche,
puedo saltar un abismo
por llegar a tu puerta,
puedo mirar a tus ojos
sin pedirte nada,
pudo tocar tu fragil mano
sin firmar un contrato,
puedo remar por el mar
de tus lágrimas
y abordar sobre las playas rojas
de tus finos labios,
puedo cantar tu nombre
sin exigirte caricias,
puedo sortear tus guiños
a mi imprudente gracia,
puedo salvarme de la alegría
por tan solo verte,
pero si hay algo que no puedo
por más que lo intente
es salvarte de tu oscuro instinto
de mujer nostálgica.
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